Capítulo 6 - ¿Intención o error?

Bien, ya nos conocemos, sé quién eres y no te voy a dejar escapar tan fácilmente.

-  Parece que el destino quiso que nos volviéramos a encontrar. -Dije intentando poner una sonrisa.-
- Sí, qué bien. -Dijo ella con total desinterés.-
- ¿No te alegras de verme? 
- Sí...no...quiero decir, sí. -Dijo ella tartamudeando.- Mejor será que me vaya adentro, mis amigos deben estar esperándome. -se levantó del sitio dispuesta a irse pero la cogí de la muñeca impidiéndoselo y me levanté.- Tú te quedas aquí. Seguro que tus amigos no te echan en falta. Quédate un rato más conmigo, preciosa. -La pegué a mi cuerpo, acerqué mi cabeza a su cuello y en él dejé un corto beso.-
- No Bill, que me están esperando, joder...-dijo ella nerviosa separándose bruscamente de mí.- 
La niña me estaba empezando a tocar los huevos. La tendré que me emborrachar, uhm... se puede poner interesante todo esto.
- Vale, está bien, lo siento. -Dije soltándola.- ¿Qué te parece si pasamos juntos y tomamos algo tú y yo? -Fingí una sonrisa dulce.-
- Hm... bueno, está bien.
De momento mi plan marchaba a la perfección. Iré a por algo de beber y le echaré una pequeña pastilla que la dejará medio embriagada.
- Quédate aquí, yo iré por algo de beber. ¿Qué quieres? 
- Un JB con coca-cola. -contestó ella sentándose en un sofá que había en la discoteca-.
- Vale, pues voy a por ello. -
Fui a la barra a pedir las bebidas. Minutos después me las dieron y sin que nadie se diera cuenta eché una pastilla en la bebida de Jane. He hecho una apuesta con Tom y no me voy a dar por vencido tan fácilmente, no quiero volver a darle el placer de demostrarle que él tiene razón.
- Toma. -Dije ofreciéndole el vaso y ella la cogió.- 
- Gracias. -sonrió ella dándole un trago a la bebida. Yo no bebía, solo me limité a observar. Cuando Jane se terminó la bebida, yo sonreí victorioso. 
- Hm... me siento extraña. -Me acerqué a ella.-
- ¿Cómo te sientes, Jane? -Susurré en su oído.-
- Pues... me siento tan bien... -Contestó ella cerrando los ojos. A lo que yo posé mi mano sobre su muslo, acariciándolo lentamente.- De echo; mejor que nunca. -Añadió mirándome a los ojos, posando su mano sobre mi cuello.-
- Uhm... me alegra oír eso. - Me acerqué lentamente a sus labios, podía sentir su respiración y ella la mía. Pero antes de que pudiera besarla, me separé de ella rápidamente.- Ven conmigo.- Le cogí suavemente la mano y la llevé hacia afuera del recinto, donde estaba mi coche; un poco más alejado de la discoteca. Le abrí la puerta trasera, ella entró sin rechistar y yo entré después, cerrando la puerta.- 
- Un bonito coche. -Dijo.-
- Hay otras cosas más bonitas por aquí. -Me volví a acercar a sus labios, y los junté. La empecé a besar salvajemente. Ella se sentó sobre mi regazo y puso sus manos sobre mi nuca.-
- ¿Esto era lo que querías, Bill? - Mientras me hablaba, me fue quitando la camiseta y la tiró en el suelo del coche.-
- Tú también lo querías. 
Y sobraron las palabras, al segundo le quité el vestido dejándola nada más que en ropa interior. 
Me quité mi molesto pantalón, y le fui besando el cuello, mientras le quité el sujetador  y...
bueno, supongo que ya sabéis como acabamos. Ahá, exacto; acertasteis. 
Cuando acabamos, Jane se quedó dormida y yo me quedé observándola. Aún me quedaba una cosa...y era matarla. Beberme su sangre. Pero...no...no puedo. ¿Por qué mierda no puedo hacerle daño? Me siento incapaz...

Capítulo 5 - ¿Encantada de conocerte, Bill?

A la mañana siguiente, me sonó el condenado despertador a las ocho de la mañana. Ni en vacaciones me libro de la mierda esta. Le apago y luego de ello me levanto sin hacer ruido para no despertar a Sally. Me duché y me arreglé y luego bajé a desayunar, pero mi madre me lo impidió.
- Jane, saca la basura. -Pidió mi madre con la bolsa de basura en la mano.-
- Ya vooooooy. -Contesté de mala gana cogiendo la bolsa y saliendo de la casa. Pero para mi suerte, me tuve que chocar otra vez con alguien, y me caí de culo al suelo. Yo creo que se han puesto de acuerdo todos para que cada vez que salga me caiga.- 
- ¡Ey, mira por donde vas! -Dijo un chico casi gritándome.-
- No es mi culpa, tú ibas corriendo, así que mira tú por donde vas. -Contesté levantándome. Y entonces le vi, el chico de ayer, el que tanta intriga me causó, el que tenía pinta de gótico según Stella.- 
- No, tú parecías estar en otro mundo y ni te enteraste. Por lo menos te podrías haber apartado. 
- Bueno, ¿y qué más da? El caso es que te tendrías que disculpar por lo menos. 
- Ni de coña. -Contestó él preparándose para irse de mi vista.- Adiós, preciosidad. -Sonrió de medio lado y se fue.-
- Imbécil. -Susurré.- 
- Te he oído. -Dijo a distancia de mí.-
- ¡Pues vale, es lo que eres! -Grité. Y finalmente, él desapareció.- 

[Narra Bill.]
¿Disculparme yo? Já, ni en sus sueños. Pero debo admitir que la chica era guapa, bastante además. Me he quedado con las ganas de probar su sangre, ojala tenga la oportunidad de volverla a ver. 
[---] 
- ¡Tom! ¿Dónde estás? -Grité entrando a mi casa.-
- Aquí estoy. -Contestó mi hermano, y yo me senté en el sillón, y él hizo lo mismo.
- Te tengo que contar una cosa.
- Cuéntame, querido hermano.
- Hoy me choqué con una chica bastante guapa.
- ¿Y? -Dijo él con total desinterés.-
- Gilipollas, me quiero beber su sangre, le tengo ganas. 
- Y por qué no mejor, primero te la follas, que veo que hace tiempo que no lo haces con nadie. -Contestó él entre risas.-
- Uhm... no es mala idea, me gusta. 
- Es que de los dos; yo soy el gemelo listo. -Dijo con superioridad. Me dan ganas de darle una hostia.-
- Idiota.
- Ya sabes hermanito, disfruta, que la noche es joven y esa chica también. Así que no desperdicies el tiempo.
- ¿Pero dónde la puedo encontrar? Y ni se te ocurra decirme que en su casa, porque sabes que no iré.
- Hm… no sé, es joven, quién sabe, hay muchos sitios; discotecas, bares…
- Ya sé en dónde buscar. –Dije sonriendo con malicia.-
- Buena suerte… Billy. 
- Vuelve a llamarme Billy y te saco los ojos con el tenedor. -Dije abriendo la puerta para disponerme a salir por ella.-
- Suerte Billy. -Dijo él riendo.-
- Que te jodan, Tomy. -Cerré la puerta de un golpe, casi me la cargo, pero por suerte yo creo que la puerta se acostumbró a recibir innumerables golpes.-
La buscaré, aparte de echar un buen polvo, me beberé su sangre. Dos por uno, esto es genial.


[Narra Jane.]
- ¡Sally date prisa! –Dije levantando la voz.-
- ¡Ya voy, ya voy! –Dijo bajando las escaleras.-
- ¿A qué no sabes con quién me choqué esta mañana?
- Lo sabré cuando me lo digas. –Rió ella levemente.-
- Con el chico que parece gótico; el tal Bill. –Resoplé.- Es un borde y un jodido orgulloso.
- ¿Y estaba con su hermanito guapo?
- No, iba solo. Pero me sigue llamando mucho la atención ese muchacho…


[***]
Stella e Isaac nos llevaron a la discoteca más famosa –según ellos- de todo Hamburgo.
- Oye Sally, me voy un momento fuera a tomar el aire, estoy algo agobiada con tanta gente. –Dije dándole el último trago a mi copa.-
- ¿Quieres que vaya contigo?
- No, no hace falta, no te preocupes. –Sonreí.- Nos vemos luego.
Salí de aquel condenado lugar y me fui a la calle como ya dije; para tomar el aire. Ni siquiera sabía qué hora era, en fin, no creo que eso importe. 


[Narra Bill.]
Llevaba buscándola toda la santa noche, y nada, ni rastro de ella. Ogh. Ya desesperado me apoyé sobre la pared, cogí un cigarrillo, y me puse a fumar. Cuando terminé de fumar, ya dispuesto a irme, la vi. Estaba sentada en un banco. Llevaba unos bonitos tacones color negro y un vestido ceñido color vino que lucía su cuerpo.
- Pero mira a quien tenemos aquí. –Dije acercándome a ella.-
- ¿Tú otra vez? –Dijo en tono cortante.-
- Creo que no nos han presentado, me llamo Bill. –Dije sentándome a su lado, tendiéndole mi mano.-
- Yo soy Jane. –Me estrechó la mano.-
- Un placer conocerte Jane. –Le besé la mano y luego miré fijamente sus ojos color verde.-
Bien, ya nos conocemos, sé quién eres, y… no te voy a dejar escapar tan fácilmente.