Bien, ya nos conocemos, sé quién eres y no te voy a dejar escapar tan fácilmente.
- Parece que el destino quiso que nos volviéramos a encontrar. -Dije intentando poner una sonrisa.-
- Sí, qué bien. -Dijo ella con total desinterés.-
- ¿No te alegras de verme?
- Sí...no...quiero decir, sí. -Dijo ella tartamudeando.- Mejor será que me vaya adentro, mis amigos deben estar esperándome. -se levantó del sitio dispuesta a irse pero la cogí de la muñeca impidiéndoselo y me levanté.- Tú te quedas aquí. Seguro que tus amigos no te echan en falta. Quédate un rato más conmigo, preciosa. -La pegué a mi cuerpo, acerqué mi cabeza a su cuello y en él dejé un corto beso.-
- No Bill, que me están esperando, joder...-dijo ella nerviosa separándose bruscamente de mí.-
La niña me estaba empezando a tocar los huevos. La tendré que me emborrachar, uhm... se puede poner interesante todo esto.
- Vale, está bien, lo siento. -Dije soltándola.- ¿Qué te parece si pasamos juntos y tomamos algo tú y yo? -Fingí una sonrisa dulce.-
- Hm... bueno, está bien.
De momento mi plan marchaba a la perfección. Iré a por algo de beber y le echaré una pequeña pastilla que la dejará medio embriagada.
- Quédate aquí, yo iré por algo de beber. ¿Qué quieres?
- Un JB con coca-cola. -contestó ella sentándose en un sofá que había en la discoteca-.
- Vale, pues voy a por ello. -
Fui a la barra a pedir las bebidas. Minutos después me las dieron y sin que nadie se diera cuenta eché una pastilla en la bebida de Jane. He hecho una apuesta con Tom y no me voy a dar por vencido tan fácilmente, no quiero volver a darle el placer de demostrarle que él tiene razón.
- Toma. -Dije ofreciéndole el vaso y ella la cogió.-
- Gracias. -sonrió ella dándole un trago a la bebida. Yo no bebía, solo me limité a observar. Cuando Jane se terminó la bebida, yo sonreí victorioso.
- Hm... me siento extraña. -Me acerqué a ella.-
- ¿Cómo te sientes, Jane? -Susurré en su oído.-
- Pues... me siento tan bien... -Contestó ella cerrando los ojos. A lo que yo posé mi mano sobre su muslo, acariciándolo lentamente.- De echo; mejor que nunca. -Añadió mirándome a los ojos, posando su mano sobre mi cuello.-
- Uhm... me alegra oír eso. - Me acerqué lentamente a sus labios, podía sentir su respiración y ella la mía. Pero antes de que pudiera besarla, me separé de ella rápidamente.- Ven conmigo.- Le cogí suavemente la mano y la llevé hacia afuera del recinto, donde estaba mi coche; un poco más alejado de la discoteca. Le abrí la puerta trasera, ella entró sin rechistar y yo entré después, cerrando la puerta.-
- Un bonito coche. -Dijo.-
- Hay otras cosas más bonitas por aquí. -Me volví a acercar a sus labios, y los junté. La empecé a besar salvajemente. Ella se sentó sobre mi regazo y puso sus manos sobre mi nuca.-
- ¿Esto era lo que querías, Bill? - Mientras me hablaba, me fue quitando la camiseta y la tiró en el suelo del coche.-
- Tú también lo querías.
Y sobraron las palabras, al segundo le quité el vestido dejándola nada más que en ropa interior.
Me quité mi molesto pantalón, y le fui besando el cuello, mientras le quité el sujetador y...
bueno, supongo que ya sabéis como acabamos. Ahá, exacto; acertasteis.
Cuando acabamos, Jane se quedó dormida y yo me quedé observándola. Aún me quedaba una cosa...y era matarla. Beberme su sangre. Pero...no...no puedo. ¿Por qué mierda no puedo hacerle daño? Me siento incapaz...
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- Jane Dunkel
- Soy Jane Dunkel; escribo novelas que no lee nadie y que tienen menos sentido que los perros bailando el chachachá, pero aún así me empeño en escribir todo lo que mi cabeza alberga.
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